Abuela Bessie, nunca quiso tener nada que ver con Yeshua

Grandma BessieLa Abuela Bessie nunca quiso tener nada que ver con la persona de Yeshua, durante todo el tiempo que puedo recordar. Siempre que yo quería tratar de abordar el tema, ella chasqueaba el dorso de la mano en el aire para indicar su desinterés. Se negaba incluso a siquiera pronunciar el nombre “Yeshua”. Era un recuerdo muy doloroso para ella y para muchos de nuestro pueblo, que sufrieron daño, humillación, rechazo e incluso la muerte de parte de los que nombraban a Yeshua como su Dios y motivador.

Yeshua y la enfermería

La abuela fue puesta en un centro de atención de enfermería, lo cual no tenía nada que ver con su capacidad mental, sino más bien con la fragilidad de su cuerpo ya envejecido. Una mañana de octubre, fui allí para una visita temprana. Rara vez habría llevado mi Biblia para visitarla, porque ella tan amenudo había dejado muy claro que no tenía ningún interes en escuchar algo de la Biblia. Sin embargo, ese día la llevé.

Comencé a conversar con la enfermera encargada del piso donde estaba la abuela Bessie. Ella quería saber lo que yo hacía para ganarme la vida y le dije que trabajaba con ‘Judíos para Jesús’. La enfermera estaba encantada, ya que ella también era una creyente en Yeshua. Hablamos de las cosas eternas mientras me aproximaba al cuarto de la abuela. Tan pronto como entré por la puerta, la abuela me saludó diciendo: “¿Qué era de lo que estabas hablando hace un momento?” Con la mayor naturalidad Le respondí: “Estábamos hablando sobre el perdón de los pecados que Yeshua ofrece y de la vida eterna que Él trae.” “Me gustaría oír más sobre eso”, anunció. ¡Mi mandíbula casi cayó al suelo! Con sorpresa y alegría, abrí la Biblia y comencé a leérsela. Casi podía ver algo sucediendo en su corazón y en su mente mientras escuchaba. Después de 30 minutos de conversación, le pregunté a la abuela: “¿Deseas aceptar el perdón de Dios a través de Yeshua ahora?” Y a la edad de 96 años, ¡ella lo hizo! La paz y la alegría que inundó su alma que fueron evidentes. Sus ojos se iluminaron y su cara brillaba. Ella siguió brillando durante cinco años más, hasta que a la edad de 101 años, dejó esta tierra y fue a reunirse con su Mesías cara a cara.

Si deseas saber la verdad acerca de Yeshua, no importa si eres joven, anciano o algo entremedio. Por favor, pídele a Dios que te diga qué es real.