Bob Mendelssohn asistía a la sinagoga cuatro veces por semana

Cuando era adolescente, Bob Mendelssohn, un Judío ortodoxo, asistía a la sinagoga cuatro veces por semana. Su objetivo era practicar el Judaísmo perfectamente. Pero él no era realmente feliz, y estaba buscando un significado más profundo. Descubrió que Jesús es un hombre de gracia y amor, y lo aceptó como su Salvador.





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Mi nombre es Bob Mendelsohn. Soy el director de Judíos para Jesús en Sydney, Australia. Soy nacido y criado en Kansas City; el menor de tres hermanos. Como resultado, siempre le he traído sorpresas a mi familia, como puedes imaginar. Asistíamos a una sinagoga Judío-ortodoxa. Hay todo tipo de niveles de ortodoxismo. Nosotros teníamos lo que podríamos llamar ‘Judaísmo negociable’. No teníamos 2 juegos de loza, ni 4 juegos de loza, Sino que teníamos 5 juegos de loza. 2, por supuesto, que estaban en uso regularmente durante el año, 2, que eran usados durante la Pascua y el quinto juego de loza, bueno ese era para la comida del KFC que lleváramos a casa ‘Negociable’, si sabes lo que quiero decir. Cuando cumplí los dieciséis años e iba a la sinagoga, yo conducía (porque en Kansas se podía obtener licencia de conducir a los dieciséis años) Yo conducía hasta la sinagoga, estacionaba a una cuadra y entonces caminaba, como el resto de los hombres ortodoxos. De manera que, al menos, aparentaba ser correcto. Cuando tenía trece años, tuve mi bar mitzvah. Había cientos de personas allí. Yo estaba muy nervioso. Había todo tipo de personas en la congregación esa mañana. No sólo todo mi grupo de jóvenes y las docenas y docenas de amigos cercanos de mis padres, Sino también Ed Charles, un importante jugador de los Atléticos de Kansas City; y Sally Simpson, la profesora de Español de la escuela secundaria; todo tipo de personas estaban allí. Yo quería hacer todo muy bien, así que hablé y canté, y me preguntaba si alguien estaría realmente escuchando. Me preguntaba si estaría incluso logrando comunicarme con ese Dios que parecía estar tan remoto, tan lejano. Pero yo practicaba el Judaísmo muy bien. Quería mantenerme aprendiendo y seguir practicando el Judaísmo correctamente. Así que, aunque la mayoría de mis amigos dejaron de asistir a la sinagoga después de su Bar Mitzvah, yo continué. Yo iba tres, cuatro veces por semana, y quería practicar el Judaísmo correctamente. Cuando tenía 16 años, fui a un campamento de varios días en Wild Rose (Rosa Salvaje), Wisconsin. No era tan salvaje, pero ahí estaba yo, por dos semanas, con todo tipo de otros Judíos del Centro-Oeste y también alguien de la ciudad de Nueva York. A los Judíos de Kansas City no les gustaban mucho los Judíos de Nueva York. Yo creo que en realidad no nos gusta mucha de la gente de Nueva York City. Y Jimmy era uno de aquellos, que realmente era uno de esos… Cuando conocí a Jimmy, sin embargo, me cautivó por su entusiasmo de ser Judío y su aparente conexión entre lo Judío y su propia vida personal. Él tenía sólo unos pocos años más que yo. Así que lo que él hacía lo tomé para mí. Y llegué a casa, donde mi familia, después de esas dos semanas fuera y les dije que no comería más su comida, sino que prefería preparar mi propia comida. Además, no conduciría más hasta la sinagoga, sino que caminaría hasta una sinagoga más cercana, donde hubiera una mejitza, una separación entre los hombres y las mujeres. Yo iba a practicar el Judaísmo más correctamente. Yo creo que esa es la cuestión respecto a la religión, una vez que tienes un poco, comienzas a tener más, y te defines más y más, y a quien está fuera, lo defines como menos y menos. Y Bueno, ahí estaba yo, tratando de practicar mi Judaísmo correctamente. Yo incluso aprendía con rabinos, y continué perseverando en esa vida Judía. Era importante para mí. Me gradué de la escuela secundaria. Yo cantaba en los coros. Todo en mi vida, sin embargo, era Judío. Tenía amigos Gentiles, unos pocos aquí y allá, pero jugaba básquetbol y tenis con amigos Judíos; participaba en un club de ajedrés, todos mis conocidos eran Judíos. Pasábamos el tiempo juntos. A los diecisiete años me gradué de la escuela secundaria en Kansas City. Me fui a la Universidad Washington, en San Luis, para ser doctor, como la mayoría de mis amigos. Era el tiempo de la contra-cultura. Así que en 1969 comencé a incorporar todo tipo de cosas, incluyendo el estilo de vida hippy de drogas, sexo y rock n’roll. Eso es lo que hacías para no conformarte. Todos nos veíamos iguales, nos vestíamos igual; hacíamos todo eso porque éramos inconformistas. Lo que queríamos era encontrar significado y relevancia. Durante todo el tiempo en que yo hacía todo eso, mis compromisos hippy, también estaba comprometido con la Universidad y tratando de aprender, y mis compromisos educacionales también eran una prioridad. Al mismo tiempo, mantuve mis compromisos Judíos, e incluso invité a otros jóvenes de Cincinnati y de Nueva York a reunirse conmigo en mi dormitorio para orar las oraciones y ser devotos a la religion Judía. Seguí aprendiendo, ahora con el rabino Polen en Tiferes Israel Chevra Kadisha, la sinagoga ortodoxa en Delmar Loop, en la Ciudad Universitaria de Sn. Luis. Hice un canje, porque no obtienes esas cosas gratis Le dí clases de guitarra a hijo, para poder aprender con el rabino. Todo el tiempo, seguí tratando de ordenar mi cabeza, como decíamos. Yo no era realmente feliz. La Universidad me daba menos placer. El Judaísmo me daba toda clase de identificación personal, pero en realidad no me daba profundo significado y relevancia. Una noche fui a la sinagoga. Era un Viernes por la noche. Yo tenía un Shabbes goy, un gentil que se ocupaba de algunas de las cosas que yo no podía hacer, incluyedo el encendido y apagado del interruptor de la luz, allí en mi dormitorio. Bueno, Neil, el Gentil de Illinois, había fallado esa noche en apagar mi luz, para cuando regresé de la sinagoga. y ahí estaba yo, tendido en mi cama en el Eliot Hall en Sn. Luis, y levanté la vista y pensé: ¡Esto es ridículo! Después de 5 minutos, quién sabe, quizás 35 minutos, no estoy seguro de cuánto tiempo pasó. Y me levanté y apagué la luz. ¡Y ahora! ¿qué va a pasar? Desde ahora, ¿cuánto de la Torá y de la mitzvá de y todas las cosas con las que se suponía que debía estar comprometido, iría yo a mantener? Pronto, todo se había ido, y mi vida entera entró en caos. Después de tres semestres en la Universidad de Washington, me salí. Comencé a viajar a dedo alrededor de los EE.UU. en busca de aquel significado y relevancia. Me encontraba en Nueva Orleans; recuerdo que estaba bailando, como a las tres de la mañana, en la calle Bourbon, en el barrio francés, cerca de un hombre que era de un color diferente, diferente de todo lo que yo era, y por alguna razón, desde de lo más profundo de mi corazón, nació este odio. No tenía sentido para un hombre de paz y amor. Yo sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero no podía controlarme. Seguí viajando a dedo un poco más y me encontré en Atlanta, Georgia. Yo estaba en un alberge en la Universidad de Emory, y allí, mientras uno de los hombres tomaba una ducha, rebusqué en su pantalón, saqué un billete de cinco dólares y lo puse en mi bolsillo. Yo estaba consciente de que robar estaba mal, pero… necesitaba el dinero. Me encontraba en Fort Lauderdale, o en Pompano Beach, Florida. Allí estaba yo, compartiendo una celda por unos días, después de haber sido pillado haciendo cosas ilegales. Y había un tipo allí, que era joven y estaba leyendo una Biblia de los Gedeones muy usada. Yo nunca había visto ese Nuevo Testamento Nunca realmente había leído el Antiguo Testamento en Inglés Pero ahí estaba, y comencé a ojear sus páginas Se lo devolví rápidamente; era san Mateo y san Marcos y todos esos Católicos. Él fue el que pagó para que yo saliera de la cárcel. Él tenía suficiente dinero para mí, pero no para él. Estaba de vuelta en Washington DC durante una marcha anti-Vietnam, con mi brazalete negro, reuniéndome con aquellos que estaban en contra del complejo industrial militar. Mi padre me llevó de vuelta a casa esa semana; me dio un pasaje de ida a Kansas City para la Pascua de 1971. Fue genial estar con mi familia. Durante esa ocasión, otra vez tuvimos un encuentro, porque yo trataba de hacer el Séder de Pésaj, la cena de Pascua, significativa y relevante y trataba de asegurarme de que la historia del pueblo Judío saliendo de Egipto, era todavía significativa para nosotros. Yo había querido incluir los derechos civiles y las personas de raza negra y otras personas que no parecían tener la libertad que nosotros estábamos disfrutando allí, alrededor del kugel lokshen y los hermosos alimentos que mi abuela hizo, como la sopa de bolas de matzah. Bueno, hubo una ocasión durante el Séder, donde traté de aportar algo nuevo, lo que trajo gran algarabía y más caos al Séder. Mi padre se llevó de vuelta el Séder, y yo salí de la casa. Y miré al cielo por primera vez en mi vida y oré en Inglés. Yo no sabía cómo nombrar a Dios Así que dije: Señor, aquí estoy, tratando de hacer las cosas a tu manera, pero los hipócritas (discúlpenme la expresión, mi familia), ellos lo están haciendo a tu manera. ¿Existe otra manera? Esa era la interrogante en mi oración. Aproximadamente un mes después, estaba en Kansas City y me encontré algunos fanáticos de Jesús, algunos seguidores de Jesús, que estaban en las esquinas de las calles hablando a las personas acerca de su fe. Y los encontré, o mejor dicho, fui encontrado por ellos. Tuve una discusión con ellos, allí en el Parque Walker, frente a la Galería de Arte Nelson, en Kansas City. Ellos perdieron la batalla bíblica, yo sabía de lo que hablaba, había sido criado ortodoxo, y ellos eran creyentes en Jesús desde hacía sólo tres meses. Pero ellos me dieron una Biblia, y regresé al lugar donde me estaba quedando. Y comencé a leer las páginas de la parte católica, san Marcos, san Juan. Y lo que ví allí no era nada católico en absoluto, sino algo muy Judío y muy convincente, un hombre de significado y relevancia, y paz, y amor. Yo quería eso desesperadamente, pero yo no quería a ‘Jesús’. Tres días después, fui a casa de una chica. Yo sabía que ella era Cristiana. Le dije: realmente quiero estas cosas de Jesús: amor, alegría, significado, relevancia; pero yo no quiero a Jesús. Ella me dijo: no puedes obtener estas cosas de Jesús a menos que recibas a Jesús como tu Salvador Así que esa noche, bajo una luna llena, en Mayo de 1971, le pedí a Yeshúa, a Jesús que fuese mi Salvador, que me lavase de mis pecados; y Él lo hizo. Ella me enseñó a cantar Sublime Gracia. Yo sabía las letra de Joan Baez y Judy Collins, pero no conocía esa canción, hasta esa noche. Me fui a casa, y les conté a mamá y papá que Jesús estaba volviendo. Bueno, yo continué trayéndole sorpresas a mi familia, ¿no? Cuando me volví más kosher, cuando me volví más religioso que ellos, cuando dejé la Universidad y los estudios, y cuando encontré a Jesús. Eso fue, probablemente, lo más sorprendente de todo. Y aún así, Dios me dió gracia y una familia que es más grande que mi propia familia. Oh, tú puedes ser sorprendido también, supongo, si has estado buscando agradar a Dios por medio de la devoción religiosa. Puedes ser sorprendido por la gracia y la alegría que Él quiere darte. No por lo que tú has hecho, sino por lo que Él ha hecho. RecíbeLo como tu Salvador. Serás sorprendido por la alegría.