John Henry Brühl estudió el libro de Isaías (1823-1893)

John Henry BruhlPara tristeza de papá y mamá Brühl, su hijo John nunca llegó a ser un rabino. John escogió ser maestro de escuela. Finalmente, su enorme conocimiento de idiomas, su amor por la historia y su talento en matemáticas fueron muy útiles cuando se convirtió en misionero.

Excepcionalmente inteligente

Muy pronto, sus padres Judíos Ortodoxos se dieron cuenta de que John Henry era excepcionalmente inteligente. Fue enviado a la escuela a una edad muy temprana, en su lugar de nacimiento Posnania, en Polonia. Antes de cumplir los cinco años de edad, el pequeño Polaco era capaz de traducir del Hebreo al Alemán la mayor parte del Pentateuco (los cinco libros de Moisés). Mientras los niños de su edad recién comenzaban con el Abecedário, John se impresionaba por los relatos que leía sobre la vida de Cristo.

Las profecías de Isaías

Más tarde, acostumbraba visitar a una familia cristiana junto con su padre, y se interesó aún más en los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles que podía leer allí. Siendo un niño de diez años, estudió el libro de Isaías. Fue impactado por el capítulo 53. Lo que hasta entonces había sido sólo una sospecha se convirtió en una certeza absoluta: “¡Jesús es el Mesías prometido de Israel!” Esto se hizo más evidente cuando leyó los comentarios Judíos sobre Isaías. En vano se esforzaron los rabinos para demostrar que esta profecía no podría aplicarse a Jesús de Nazaret.

Dedicación al Señor Jesús

Su creciente convicción de la verdad de que Jesús es el Mesías le impidió llegar a ser un rabino. Con mucha facilidad se convirtió en maestro de escuela. Después de su graduación, el profesor Brühl buscó empleo en Amsterdam. Allí entró en contacto con misioneros de la “Sociedad de Judíos de Londres”: hombres Judíos que habían encontrado al Mesías Yeshúa. También John dedicó su vida al Señor Jesús. A la edad de 23 años, el maestro Judío fue bautizado. Él anhelaba más educación y se fue a Londres.

Muchos nuevos creyentes

Después de terminar sus estudios en el Instituto Misionero de la “Sociedad”, el joven evangelista fue enviado a Bagdad (Irak). Lleno de fuego predicó a Judíos, musulmanes y paganos. Asimismo, durante sus viajes misioneros (1854 – 1864) a través de Persia (Irán) y el Kurdistán, habló a muchos acerca de su Salvador. Un gran número llegó a creer. A pesar de inmensas dificultades, se mantuvo fiel a su Señor. Ya sea en Bagdad, Londres, Jerusalén, Lemberg (Lviv-Ucrania) o Viena, en todas partes corazones fueron tocados por su predicación y cientos, entre los cuales muchos Judíos, llegaron a creer.
Hasta su muerte en 1893, John Henry puso su excepcional inteligencia al servicio de su Maestro. A través de su gran amor por su Señor, muchos encontraron al Mesías.

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