Moran Rosenblit, encontré al Mesías de Israel en América

Nacido y criado en un Kibutz en Israel, Moran se unió al Ejército Israelí a la edad de 18 años. Un ataque suicida causó la pérdida de 22 soldados, muchos de los cuales eran sus amigos cercanos. Moran se fue de Israel. En los Estados Unidos fue desafiado a leer la Biblia. Luego se encontró con el libro “¿Por qué yo?” de Jacob Damkani. Escucha su testimonio: “Encontré al Mesías de Israel en América”.

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Shalom, mi nombre es Moran Rosenblit. Soy el fundador y director ejecutivo de un ministerio llamado ‘Esperanza para Israel’. Ser el fundador y director ejecutivo del ministerio ‘Esperanza para Israel’ es algo muy especial para mí. Nací aquí en Israel, en un Kibutz. Viví allí los primeros 18 años de mi vida, en una familia secular. No realmente creyendo en Dios, sino con un montón de fiestas y la libertad que el mundo tiene para ofrecer. Y después me uní al Ejército Israelí. Al igual que todo joven de 18 años, hombre o mujer, yo estaba obligado a enrolarme en el ejército. Pocos meses después de haberme unido al ejército, fui asignado a otra unidad Y algunos amigos me desafiaron que no me cambiara a esa otra unidad. La nueva unidad significaba que íbamos a estar en la línea de frente, que habría peligro para nuestras vidas. Pero yo decidí seguir adelante y cambiarme a la nueva unidad. A la semana siguiente, un domingo, íbamos en camino a la nueva unidad Cuando nos enteramos de que hubo un ataque suicida en el lugar donde mi Antigua unidad se reunía cada domingo. Es un día que en mi vida nunca olvidaré. Al atardecer, los nombres de los que habían muerto comenzaron a llegar. 21 soldados y 1 civil murieron en ese ataque, y entre esos soldados también estaban mis mejores amigos, quienes me habían desafiado a no cambiarme a la nueva unidad. Ese fue un día en el que perdí la esperanza por la vida, fue un día en que perdí la esperanza para este país, para Israel. Esos amigos murieron durante el proceso de paz, donde nuestro difunto primer ministro Isaac Rabin estaba dispuesto a entregar tierras por paz y tener negociaciones de paz y nosotros hemos perdido muchas vidas queridas durante ese tiempo, a manos de terroristas, que no quieren otra cosa sino ver a Israel destruido. Después, cuando terminé el ejército, volví a mi antigua vida. Mi trabajo era ser disk jockey en clubes nocturnos. Unos meses después de que terminé el ejército otro buen amigo mío murió en la parte sur del Líbano, en los días en que Israel todavía estaba allí. Ese fue el día en que decidí dejar este país. Yo no podía tolerar más el dolor, y estaba cansado de ver esa cosa horrible llamada muerte a mi alrededor. Así que me fui de Israel y, después de una breve parada en Inglaterra, me encontré en los Estados Unidos. En EE.UU. fui invitado a visitar una iglesia y, como joven Israelí, tenía mucha cuiriosidad de ver cómo sería una iglesia. Lo que yo sabía de la Iglesia era que es un lugar aburrido, con gente aburrida. Pero lo más importante que yo sabía acerca de los Cristianos, era lo que ellos le hicieron al pueblo Judío en el Holocausto. Que los Nazis eran Cristianos. Con ese conocimiento me crié. Así que cuando llegué a la iglesia, y conocí gente agradable, gente muy cálida y amorosa, fue una gran sorpresa para mí. En uno de los servicios el pastor estaba hablando acerca de la relación personal con Dios. Y él hizo una declaración que me molestó mucho. Dijo que los judíos piensan que conocen a Dios, pero que ellos no conocen a Dios de una manera personal. Él estaba hablando acerca de un Hombre, llamado Jesús quien dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie puede venir al Padre, sino a través de Mí”. Y cuando yo escuché esta declaración, pensé que estaba atacando al pueblo Judío y que estaba hablando en contra de nosotros. Así que al final del servicio fui y le pregunté al pastor: “¿Cómo puede usted hablar acerca de mi pueblo de esa manera?” Él me preguntó si alguna vez había leído el Antiguo Testamento. Le dije: “A veces, cuando era joven”. Me preguntó: “¿Alguna vez has leído el Nuevo Testamento?” Le pregunté: “¿Qué es el Nuevo Testamento?”. Yo realmente no sabía de qué se trataba el Nuevo Testamento. Él me dijo: “Vé a casa, léelo y después ven a hablar conmigo”. Me fui a casa muy enojado. Pero antes de compartir con ustedes el resto de mi historia, quiero animarles con algo. A mí personalmente no me gustan los términos ‘Antiguo’ y ‘Nuevo’ Testamento. Nosotros creemos en una Biblia. Muchas profecías aún no han sido cumplidas. ¿Cómo puede ser antiguo? ¿Cómo puede alguien decir que conoce al único y verdadero Dios, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, si no han leído desde Génesis 1 y no han leído la historia de Abraham, Isaac y Jacob? Quiero animar a todos los que ven esto, a realmente abrir la Biblia y leer, comenzando por el libro de Génesis y tener una mejor comprensión y conocimiento de quién es Dios. Quién es Aquel, en quien creemos, el único y verdadero Dios existente. Volviendo a mi testimonio, a mi historia: Volví a casa y estaba buscando algo para leer, cuando encontré un pequeño libro llamado “¿Por qué yo?” Es el testimonio de otro joven Israelí, pero yo no sabía que era su testimonio, su historia. Yo sólo ví el libro y quise leerlo. Me gustó el título: “¿Por qué yo?” Así que comencé a leer el libro. Estaba lleno de profecías y de cumplimiento de profecías. Cuando terminé de leer el libro, no tenía dudas que Dios es real y que Yeshúa es realmente el Mesías prometido de Israel y del mundo. Le pedí que perdonara mis pecados y que viniera a mi vida. Y desde entonces comencé el camino más emocionante que jamás podría haber vivido. Dios me dio un ministerio llamado “Esperanza para Israel”. Y nuestro principal objetivo es Llevar a Yeshúa, a quien ustedes conocen como Jesús, de vuelta a casa, de vuelta a Israel. Para que los Judíos sepan Quién es Él y lo inviten a venir a sus vidas también. Lo hacemos a través de hacer discípulos. Yeshúa dijo: “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.” Y entonces dijo una de las cosas más importantes, pero en muchos lugares esto se omite. Él dijo: “enseñándoles que obedezcan todas las cosas que les he mandado.” Y ese es nuestro principal énfasis: enseñar a las personas a obedecer todo lo que Él nos ha ordenado Y no enseñar lo que la Palabra dice con un servicio de labios vacíos o palabras vacías, sino a través de nuestras acciones. Para enseñar a la gente cómo aplicar la Palabra de Dios en nuestras vidas y vivir en este lugar la fe en la que creemos. Las personas en Israel están cansadas de la religión. Ellos quieren algo y lo que podemos darles es la respuesta: Podemos darles fe. Y fe es algo que viene de adentro hacia afuera y no algo desde afuera que permanence afuera. Y eso es realmente lo que hacemos: estamos haciendo discípulos. Tenemos ayuda humanitaria aquí, estamos ayudando a las víctimas de la guerra. Hay constantes conflictos en diferentes lugares del país y estamos ayudando a esas personas quienes han sido afectadas por la guerra desde el lado Israelí; y cuando digo desde el lado Israelí, no importa si son Judíos o Árabes. Estamos ayudando a todas las personas. Trasladándolas desde las zonas afectadas por la guerra y ubicándolas en albergues seguros, y luego ayudándoles con sus negocios, que han sido destruidos, para volver a comenzar. También tenemos un ministerio de jóvenes. Es un grupo de jóvenes de 6 ó 7 diferentes congregaciones aquí en Jerusalem. Tenemos alrededor de 40 chicos, a quienes enseñamos lo qué significa ser un creyente. Les enseñamos unidad, los preparamos para el futuro. Deseamos ver a esos jóvenes hombres y mujeres manteniéndose firmes por Dios y compartiendo aquello en lo que creen, siendo los testigos de la próxima generación, son las personas más importantes para invertir en ellas, porque son el futuro, como ya dije. También tenemos ayuda activa para aquellos que están siendo perseguidos. En Israel hay mucha persecución contra los creyentes y es nuestra obligación estar a su lado y simplemente amarlos, abrazarlos, ayudarles a ser sanados y regresar al campo de batalla nuevamente. No podemos olvidar a quienes están siendo perseguidos. Hay mucha gente con hambre en Israel, como resultado del conflicto constante, de la guerra permanente. Gran parte del presupuesto en Israel está siendo destinado a seguridad y por eso mucha gente tiene hambre. También hay muchos inmigrantes de diferentes países alrededor del mundo y ellos están hambrientos. También los ayudamos. Yeshúa dijo que alimentáramos a los hambrientos, y yo no quiero ser una de las personas que escuchen las palabras: “Estuve hambriento y no Me alimentaste”. Esto es lo que somos, estamos aquí para llevar la esperanza del Mesías de vuelta a casa, de vuelta a Israel. Y quiero invitarles a unirse a nosotros en este esfuerzo. Gracias y shalom desde Jerusalem.

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