Ridley Hayim Hershell, bienaventurados los que lloran (1807-1864)

Ridley HerschellUn papel de envolver puede cambiar tu vida por completo. Eso es lo que Ridley Hayim experimentó personalmente.

Confirmación para el mundo

Herschell, nacido en 1807 en Poznan (Polonia), fue estrictamente educado en la ortodoxia Judía. Cuando tenía sólo catorce años de edad, estudió para convertirse en rabino. Estudiaba las Escrituras muy seriamente y con gran respeto. Con temor y temblor por la justicia, se agotaba a sí mismo en oración y penitencia. Pasaba noches en vela estudiando el Talmud. También memorizaba capítulos enteros del Tanaj.
Un amigo Polaco trajo un cambio en su celo religioso. Él lo desafió a ampliar su punto de vista. Con la misma diligencia, Hayim ahora se dedicó al estudio de la lengua Alemana y la literatura secular. Cada vez se conformaba más y más a las costumbres de sus condiscípulos no Judíos. Sólo cuando en las calles era llamado “Judío”, se acordaba de sus raíces.

Bienaventurados los que lloran

La muerte de su querida madre fue un duro golpe para Herschell. Sumido en el mayor dolor, su conciencia se despertó y Hayim decidió ayunar un día a la semana y repetir muchas oraciones. Pero esto no podía calmar su conciencia culpable. Desesperado, clamó: “¡Oh Dios! ¡No tengo a nadie que me ayude y no me atrevo a acercarme a ti! ¡Soy culpable! ¡Ayúdame, por amor de mi padre Abraham! ¡Ten misericordia de mí!”
Dios no respondió a Ridley Hayim inmediatamente, pero sus alegres compañeros sí lo hicieron. Su consejo fue: “Ve al teatro; encuentra entretenimiento y mucha distracción.” Pero su alma no encontró paz. Dios no lo dejó ir.
Una mañana fue a una tienda donde envolvían los artículos en una hoja de periódico, o en una página de un libro viejo. ¡La compra de Herschell fue envuelta en una página de la Biblia! En el camino a casa, sus ojos notaron las palabras: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.” Haymin continuó leyendo en… el Sermón del Monte.

Impresionado por Jesús el Mesías

Esto atrajo su atención. ¿De qué libro había sido arrancada esta página? No tenía ni idea. Unos días más tarde vio un libro sobre una mesa, en casa de un conocido. Lo abrió y leyó “…bienaventurados los que lloran…” Era un Nuevo Testamento, un “libro gentil”. Sin embargo, Haymin venció su aversión y lo leyó de principio a fin. Poco a poco llegó a estar profundamente impresionado por la persona de Jesucristo. Conmovido hasta las lágrimas leyó acerca de la crucifixión, aunque en ese momento no llegó a comprender que el Señor Jesús también murió por sus pecados.
Conversaciones con el reverendo Henry Calbone Ridley abrieron sus ojos, y el 14 de abril de 1830 Herschell fue bautizado. En agradecimiento tomó el nombre de Ridley.
Herschell murió bastante joven, pero los años que Dios le dio los usó de forma intensiva. A través de su predicación muchos encontraron al Mesías.